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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 julio 2009

Bidasoa

JAVIER VERGARA GENERAL DEL ALARDE, REY MAGO, APÓSTOL SANTIAGO...

Nuestro protagonista es hiperpopular, querido, cariñoso y tiene un gran sentido del humor. Comprometido hasta las cachas con su pueblo, no sabe decir 'no' a nada

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«Para un irundarra, ser general de nuestro Alarde es un honor»
El siempre galante Javier, se ocupa de que nuestra no se moje. /F. DE LA HERA
E S un personaje de los que apenas quedan en nuestro entorno. Tiene un valor impresionante por el compromiso múltiple (general del Alarde, Rey Mago, Apóstol Santiago...) que siempre ha mantenido con su pueblo. Nunca ha rehuído responsabilidades y cuando se le pide algo, siempre pone la cara de domingo, la de persona cariñosa, afable, cercana y muy familiarizada con eso que llamamos buen humor. Pocos saben que Javier Vergara Iribarren (1941) nació en Santesteban, pero con ocho días lo trajeron para Irun, para su calle Santiago, que no ha abandonado en los siguientes 67 años. Casado con María Jesús Echeveste Legorburu, es el aitatxo de Jaione y Mateo, que le han dado dos nietos: Iñigo y Ane. Esa, la familia, es su mejor fortuna. Trabajó, viajando, casi 10 años en Coches Camas; para continuar (37 más) en esa firma tan irundarra que es Recondo, jubilándose hace un par de años. Siempre le ha gustado montar a caballo. De ahí le viene su tercer hijo, 'Beauti', que, con las equivalencias de edad, viene a tener unos cien años. Siempre que puede, le visita en su lugar de descanso, en Urruña.
- Javier, ¿cómo ponemos Vergara? ¿con 'b' o con 'v'?
- Ponlo con 'v', pero te cuento. Yo, de pequeño, lo escribía con 'b', en La Salle. Con esa letra, te venía todo mejor. Pero un mal día, vino el hermano Fermín (Popeye) y me dijo que con 'v'. Total, que le respondí que en euskera no había 'uves'. Así que me dio una propinilla, que es lo mismo que decir que eso que dan los curas en misa. Y fíjate, ahora todos lo ponen con 'b' y yo sigo con 'v'. Cosas de la vida.
- Tú le has dado a muchos palos. Por ejemplo, has sido general del Alarde ¿Qué se siente?
- Para un irundarra no cabe mayor honor que ser general de nuestro Alarde. Hice el número 15 de la lista en algo más de un siglo. Me sentí muy afortunado cuando me eligieron. Empecé de raso en Caballería, con José Luis Ornilla, Cornelio Arregui, Lirio, Amantegi y, entre otros, Miguel Salas. José Ramón Costa era el general, luego continué con Patxo Rodríguez y con Beltza Apalategi. Después me tocó a mí.
- Recuerdo que el año 97 fue muy duro, ¿no es cierto?
- Y mucho, fue el primer año de conflicto con las mujeres, aunque el año anterior ya se infiltraron en Ama Shantalen. Fue nefasto, pero al final todo salió bien.
- También eres un experto en materia de Reyes Magos...
- He hecho de los tres. Empecé como Gaspar en Hondarribia, a primeros de los 60. Salíamos en caballo desde Jaizubía, hasta el centro del pueblo. Luego pasé a Irun, siendo uno de los seis centuriones-alabarderos que escoltaban al Rey. Eso sólo duró un año. Después fui Melchor y Baltasar. Coincidí con Patri Arabolaza y Castillo. Y tengo los recuerdos de crío de Iturria y de Manolo de la Puente.
- Y siempre, en tu barrio, como Apóstol Santiago.
- Empecé hace 40 años. Luego, hubo un parón porque se suspendieron las fiestas, pero unos años después recuperé la figura del apostol, siempre sobre un caballo blanco. Que eso sí que estaba difícil, conseguir un ejemplar de ese color. Vamos, que no sabías ni dónde te montabas, pero había que estar ahí.
- Sólo te falta ser alcalde...
- No creas, que un día ya le dije a Santano: «el día que yo sea alcalde...». Se rió. Pero no, no me gustaría ser alcalde por nada del mundo.
- ¿Qué querrías hacer que no hayas hecho?
- Me falta montar en globo, que el árbol ya lo he plantado. Pero, en serio, me gustaría disfrutar de una jubilación muy feliz, estar con los míos, que ese es el estado natural y más deseado por cualquier persona. Y también, viajar, viajar mucho.
- Y siempre, dándolo todo por nuestro pueblo, por Irun.
- Nunca he dejado de hacerlo. Cuando se me ha pedido cualquier cosa, ahí he estado siempre, en primera línea, como ahora con la Asociación Lírica 'Luis Mariano'.
- ¿Y cómo ves a nuestro Irun del alma?
- Pues con muchas cosas mejorables, como los aparcamientos, que es algo como un cáncer urbano. También observo que la crisis está haciendo mucho daño a muchos. Esperemos que sea, como pasó en su día, algo cíclico y que dure lo menos posible.
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