El pasado domingo, se celebró en Goiburu golf club, el 32º torneo de golf a beneficio de esclerosis múltiple. Es el segundo año consecutivo que la Asociación de Esclerosis Múltiple junto con la Fundación Vasca organiza esta actividad solidaria en Goiburu, contando en ambas ocasiones con una numerosa participación. Esta es una de las múltiples actividades que organiza la Asociación al cabo del año.
En este torneo, participaron 80 jugadores en la modalidad de mejicana. El primer equipo clasificado fue el compuesto por: Asun Ugalde, Pedro González, Carlos Larraza y Alvaro Pérez de Amezaga. El segundo equipo clasificado estaba formado por Juan Cruz López, Gonzalo Azcárate, José Manuel Barral, y David Garrancho. También se entregó premio al equipo clasificado en el puesto nº 13 y compuesto por José Juan Villanueva, José Luis Blázquez, Mari Carmen Sieso y José Angel Sánchez.
La entrega de trofeos corrió a cargo de Rafa Moreno, gerente de Goiburu golf club, junto con María Luisa Ustarroz, presidenta de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Gipuzkoa, quien agradeció a todos los jugadores su generosa participación en el torneo, a pesar de las malas condiciones climatológicas, y las aportaciones que se habían hecho a la Fila 0.
En la entrega de premios, se sortearon numerosos regalos cedidos por Adegas Valmiñor, Balneario Arnedillo, Restaurante Mugaritz, Café Baqué, Bodegas Irache, Hotel Don Alberto, Finca Valpiedra, Bolsos Box, Galería de Arte Echeverría, Viñedos del Contino, Consejo Regulador del Cava, Hotel Tryp Urdanibia, Relais Termal, Posada Privilegio de Vara, Promoplant, Hotel Niza, Minimil, Hotel Marqués de Riscal, Hotel Plaza Andorra, Ramón Hernández, Hotel Villa de Laguardia y Varela Sellos.
Gracias a la colaboración de patrocinadores, jugadores, y de Goiburu Golf Club, se obtuvieron fondos destinados a financiar los servicios de rehabilitación física que actualmente se ofrecen en la Asociación de Esclerosis Múltiple de Gipuzkoa.
Concurso de fotografía. Como todos los años, el club Vasco de Camping ha organizado el concurso de fotografía. Se recibieron en la sede del club numerosos originales que valoraron los componentes del jurado: José Alonso, Casimiro Bengoetxea y Jesús Mari Guiroy. En la modalidad de diapositiva, el primer premio fue para Felipe Monzón con la fotografía titulada Hego Haizea Donostia, quedando desiertos el segundo y el tercero. En la modalidad digital, participaron 27 aficionados, y Lucio García con Al rojo vivo desde Urkamenid, se llevó el primer premio. Conchi Ciurana el segundo, con la fotografía Cirrus Uncinus Rialp (Lleida). Abontza Irijalba el tercero con Contrastes desde Gamuela y el accesit para Eugenia Eguzkiza con Dolomitas Italia. El premio al mejor conjunto de originales fue para Juan Antonio Palacios con las fotos Endoia, Quinto Real y Karakate.
El reparto de premios se efectuará el jueves 18 de diciembre, a partir de las 19 horas en la sede del Vasco de Camping de Donostia, Iparraguirre, 8, dentro de la Gala de excursionismo montañero del CVC, proyectándose también la filmación Vuelta a Andorra por montaña de Alberto Ancín, y se despedirá el año deportivo con una degustación de cava.
Hoy abre La Espiga. El popular bar La Espiga, de la calle San Marcial, vuelve a abrir hoy sus puertas al público. Se inicia una nueva etapa, comentan Jesús, Txema, Kike, Luma y Coro, la tercera generación de la familia Castro.
La Espiga se abrió un 17 de noviembre de 1928. Jesús Castro y María Luisa San Martín, sus abuelos, habían decidido comprar un local en la calle San Marcial y convertirlo en un bar. ¿Por qué lo llamaron La Espiga? Porque dicho local había sido antes un almacén de cereales.
Jesús fabricaba naranjada y refrescos con sus propias manos, mientras María Luisa elaboraba unas banderillas sencillas con huevo, aceitunas, gambas o anchoas. Unas banderillas, frías y calientes, que pronto se hicieron famosas junto a la sidra y los licores. Tras retirarse siguió con al frente del bar su hijo, Joshemari casado con Garbiñe Berganzos. Y ahora está al frente del local, que ha tenido que permanecer dos años en obras, la tercera generación de los Castro.
El bar cuenta con nueva entrada, nueva barra, nueva decoración, nuevas cocinas, nuevo mobiliario, nuevas estancias. Todo parece nuevo, pero no. La Espiga sigue siendo la de siempre, en la misma calle y en el mismo inmueble. Para muchos donostiarras sigue vivo el recuerdo de Joshemari, artífice indiscutible de todo lo que es este popular bar. Para muchos siguen también vivo el recuerdo de Julián y de Pepe, y sobre todo ahí sigue Garbiñe, al frente de todo, poniendo su sonrisa permanente en este tinglado familiar, y a partir de hoy volveremos a escuchar desde la barra pedir a la cocina «dos de pollo» o «media de chorreras». La Espiga es como la vida misma, todo cambia para que nada cambie.
La Espiga cumplió el mes pasado 80 años de existencia. Muchos recordarán el 75 aniversario, que se celebró por todo lo alto con una fiesta a la que se invitó a toda la ciudad y en la que se sacaron a la calle 7.000 pinchos. Ahora los Castro ya comienzan a preparar el centenario. Zorionak.