El Titirijai-08 se encuentra en su fase central. 28 compañías procedentes de 10 países ofrecen durante esta semana más de 130 representaciones de 30 espectáculos diferentes. Todo un lujo para Tolosa. Rusia es este año el país invitado y con tal motivo, Aramburu acoge una representativa exposición del títere ruso. Vladimir Zhakarov debutó hace ocho años en la villa con su teatro de marionetas y tuvo la crítica favorable del público. En esta segunda ocasión, este titiritero del país del Volga vuelve para presentarnos Historia de una marioneta, un cuento poético, sencillo, lleno de sensibilidad con el que ganó el gran premio de manipulación individual en el Festival de Lodz (Polonia) el pasado año.
- ¿Ha podido ver la exposición en Aramburu?
- Sí; he tenido ocasión de visitarla y... falto yo. Este año en el que el festival se ha volcado con Rusia, como país invitado, hubiera querido tener también un pequeño espacio en esa sala para presentar los muñecos de mi compañía. Ha sido una pena que por problemas de tiempo, o quizá técnicos no haya podido tener una muestra de mi trabajo en Aramburu.
- No sé si preguntarle, entonces, si la muestra refleja el universo del títere ruso...
- Que mis marionetas no tengan un stand en la sala no significa que no haya una amplia representatividad de lo que ha sido y es el teatro del títere, en Rusia. He de confesar, a pesar de todo, que me ha encantado ver la exposición. Está muy bien representado, por ejemplo, el Teatro Nacional de Voronezh y también el Teatro Académico Estatal de Títeres Sergei Obraztsov, aunque no soy partidario de este último teatro porque, en mi opinión, supuso una tiranía y un despotismo en el mundo del títere ruso.
- ¿Qué quiere transmitir con el cuento que presenta en Tolosa?
- Todo lo que me gusta hacer, que es trabajar con los títeres. Quiero mostrar al público, especialmente al infantil pero también al público adulto, la historia de mis muñecos y la forma en la que han aparecido en escena. Presento de una manera sencilla la construcción de una marioneta, articulada solamente con mis dedos y mi muñeca. Doy vida a mis muñecos para enseñar al público a amarlos. A partir de ahí, la marioneta se despega del titiritero y es otra 'persona' con su propia historia.
- Se han referido a usted, que es constructor de marionetas, como el nuevo Gepetto. ¿Se siente así?
- Yo no lo siento pero la gente lo percibe así. Es cierto que me gustan los títeres y adoro a mis muñecos pero, cuando me preguntan si creo que las marionetas tienen un alma, aún les respondo que todavía estoy cuerdo. Cuando el público observa mis representaciones llega un punto en que separan el muñeco del titiritero y lo ven como si fuera otro ser vivo, que cobra vida propia encima del escenario. La marioneta se convierte en otro actor más y me dan las gracias por eso. Creo que es el mayor cumplido que se le puede hacer a un titiritero.
- Además de trabajar con títeres articulados con la muñeca, crea y trabaja también con muñecos mecánicos, que se manipulan electrónicamente. Pero, ¿no se consideran a esa clase de muñecos, robots y no títeres?
- Por supuesto que, de alguna manera, pueden percibirse como robots pero mi trabajo con estos muñecos es, precisamente, hacer que formen parte del espectáculo y que parezcan naturales. Ese es el gran secreto, crear un mecanismo conectado a un ordenador, que supone mucho trabajo, para después manipularlo adecuadamente y dotarlo de vida y naturalidad para no confundirlo con un robot.
- Este nuevo tipo de títere-robótico no está muy difundido en el teatro de la marioneta...
- Es cierto y es mi sello personal, una nueva técnica de hacer títeres. Da mucha expresividad a las marionetas y las hace estar 'vivas'. De lo que se trata es de ofrecer nuevas posibilidades al teatro de la marioneta. Precisamente, después de Tolosa me voy a Italia para impartir un curso sobre la fabricación de estas marionetas-electrónicas.
- Tengo entendido que quiere colaborar con el Topic y el futuro museo del títere en Tolosa.
- Sí. Quiero hacer dos muñecos para el museo. Uno será tradicional y el otro, electrónico.
- En Europa, ¿dónde está mejor situado el títere?
- En Polonia; es un país en el que el títere está muy reconocido. Hay una gran tradición, un gran teatro y hay grandes marionetistas.
- ¿Y cómo está considerado el teatro del títere en Rusia, su país?
- No está considerado al nivel en el que debería estarlo. En Rusia ocurre que muchos que quieren ser actores y no lo consiguen se pasan al mundo del títere, para estar, de algún modo, ligados al espectáculo. Esa es la realidad.